Cada día
encontramos en el mercado nuevos y sofisticados
aparatos eléctricos y electrónicos
(AEE). Unas décadas atrás apenas
unos pocos podían acceder a los exclusivos
y escasos equipos que se comercializaban.
Además, su elevado precio obligaba
al usuario a arreglar el aparato y a conservarlo
durante años, con lo que los residuos
procedentes de este tipo de productos eran
mínimos.
El salto tecnológico experimentado en los
últimos años ha transformado completamente
el panorama. La producción y el consumo han
alcanzado niveles extraordinarios. Los grandes fabricantes
lanzan en pocos meses equipos que superan en prestaciones
a aquellos otros fabricados unos meses antes y a
un precio más económico. En consecuencia,
los usuarios adquieren continuamente nuevos artículos,
deshaciéndose de los anteriores y provocando
un preocupante incremento de los residuos de aparatos
eléctricos y electrónicos (RAEE).
La misma directiva los clasifica en diferentes categorías
y líneas.
Categorías:
grandes electrodomésticos
pequeños electrodomésticos
equipos de informática y telecomunicaciones
aparatos electrónicos de consumo
aparatos de alumbrado
herramienta eléctricas y electrónicas
(con excepción de las herramientas industriales
fijas de gran envergadura)
juguetes o equipos deportivos y de tiempo libre
aparatos médicos
Instrumentos de vigilancia y control
Máquinas expendedoras
Según esta directiva, se debe asegurar un
objetivo de recogida de RAEE procedentes de domicilios
particulares de unos cuatro kilogramos por habitante
y año para diciembre de 2006.