Son múltiples las
aplicaciones que permiten los neumáticos
usados. Entre ellas, cabe señalar el
uso de éstos en ingeniería civil,
como en el asfaltado de carreteras, aplicaciones
relacionadas con la absorción de ruido
y vibración. La goma granulada se puede
utilizar mezclada con el asfalto para mejorar
sus propiedades, disminuyendo el ruido generado
por la rodadura de los vehículos.
Los neumáticos usados
también pueden utilizarse para fabricar
alfombras, moquetas, aislantes de vehículos,
tejados, parachoques, losetas de goma, suelas
de calzado, complementos de ropa o bandas
de retención de tráfico.
Además, se aplican en la construcción
de pavimentos en usos deportivos: en campos de juego,
suelos de atletismo o pistas de paseo y de bicicleta.
Los neumáticos usados enteros se pueden utilizar
también para arrecifes artificiales, obras
de refuerzo de taludes, parques infantiles y muros
de contención, entre otros.
Por último, no podemos olvidar la valorización
energética: el uso directo como combustible
de los neumáticos enteros o troceados en
centrales térmicas, cementeras y plantas
industriales.
Son muchos los inconvenientes de carácter
ambiental que plantean los neumáticos si
reciben una gestión inadecuada, y sin embargo
son fuente de valiosos recursos. El aprovechamiento
de esta fuente de recursos es una buena forma
de evitar la proliferación de los mismos
en vertedero y la de quemas incontroladas. Para
ello se usan distintos tratamientos.
Métodos de recuperación de neumáticos
Termólisis
En este sistema se somete a un calentamiento sin
oxígeno a los materiales de residuos de neumáticos
con el fin de destruir los enlaces químicos
y conseguir hidrocarburos. Se trata del mejor método
para conseguir la recuperación íntegra
de los componentes del neumático. Se obtienen
metales, carbones e hidrocarburos gaseosos, que
pueden volver a las cadenas industriales de producción.
Incineración
Se trata de un proceso de combustión de los
materiales orgánicos del neumático
a altas temperaturas en hornos con materiales refractarios
de alta calidad. Además de ser éste
un método costoso, resulta complicado por
la velocidad de combustión diferente de los
diferentes componentes del neumático y por
la necesidad de depurar los residuos. El calor que
genera puede ser usado como energía, ya que
se trata de un proceso exotérmico.
La combustión de los neumáticos
usados produce elementos contaminantes peligrosos
para nuestra salud, como el monóxido de
carbono, el dióxido de carbono, el óxido
de nitrógeno o el óxido de plomo.
Pirólisis
Este método es el más reciente de
todos. Este proceso comenzó a utilizarse
en 2002 en una fábrica piloto en Taiwán.
Cuatro líneas de pirólisis permitían
reciclar 9.000 toneladas al año.
Actualmente este procedimiento ha sido mejorado,
llegándose a reciclar 28.000 toneladas
de neumáticos usados al año, en
una sola línea. De la pirólisis
se obtiene un gas similar al propano, con aplicaciones
en la industria, aceite industrial, coke y acero.
Trituración mecánica
Los productos que resultan mediante este procedimiento,
puramente mecánico, están limpios
de impurezas, lo que facilita la aplicación
de éstos en nuevos procesos.
Trituración criogénica
Además de requerir de unas instalaciones
muy complejas, el mantenimiento de la maquinaria
necesaria para la trituración criogénica
es muy complicado. Los bajos resultados de esta
operación la convierten en la menos recomendable
de todas.
Energía eléctrica
Los residuos de los neumáticos usados puede
convertirse asimismo en energía eléctrica
Para ello, los residuos se introducen en una caldera
donde se realiza su combustión. El calor
liberado hace que el agua existente en la caldera
se convierta en vapor de alta temperatura y alta
presión. Este vapor es conducido hasta
una turbina que se pone en movimiento cuando éste
se expande. La electricidad se produce finalmente
a través de un generador acoplado a la
turbina.