La
costa de Haría recibe casi
todo lo que escupe el mar. Por si
fuera poco, un buen número
de "desaprensivos" confunden
el litoral del norte de la Isla
con improvisados vertederos. "Hay
gente que por rapidez prefiere tirar
lo que le sobra en una cuneta antes
que llamar al Ayuntamiento para
que lo recoja", se queja Marciano
Acuña, quien recuerda que
"casi todos los ayuntamientos
tienen un teléfono a disposición"
de los vecinos para la recogida
de enseres.
Acuña también se lamenta
de los restos de piche que impregnan
las rocas, del material de pesca
abandonado y, especialmente, "de
unos tóxicos tubitos de aceite
que utilizan los palangres de los
pesqueros" para atraer el pescado
por la noche y de los que "la
costa norte está plagada".
AGENDA LOCAL 21
La Brigada Ecológica de Haría
es una iniciativa que se enmarca
dentro de los proyectos propios
de la Agenda Local 21 y los voluntarios
suelen ser ciudadanos residentes
en el municipio. "No buscamos
recoger muchos kilos de basura,
porque siempre quedan restos en
el entorno", explica el concejal,
quien subraya que la importancia
de la iniciativa radica en lograr
"la sensibilización
y concienciación" de
los vecinos.
Pero no sólo se trata de
limpiar zonas del municipio, algo
para lo que se deberían implicar
otras administraciones como el Cabildo
insular. Con esta iniciativa también
se busca mejorar los conocimientos
de los voluntarios acerca del territorio
sobre el que trabajan. Alejandro
Perdomo, libro abierto en lo que
a la Naturaleza se refiere, imparte
charlas “in situ” sobre
el ecosistema de la zona. Y una
vez al mes, generalmente el último
sábado, el propio Perdomo
comanda una expedición por
senderos del municipio que parte
a las diez de la mañana desde
la Plaza de Haría.
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