La industria papelera
que, a partir de una materia prima renovable, como
la madera, fabrica productos reciclables con procesos
de producción cada vez más respetuosos
con el medio ambiente, es, sin duda, uno de los
sectores mejor posicionados para cumplir con los
requerimientos del desarrollo sostenible.
El sector está convencido de que su futuro
pasa por la adaptación a los más estrictos
estándares medioambientales, por lo que viene
realizando toda una serie de acciones e inversiones
en este sentido. EL CICLO SOSTENIBLE
DEL PAPEL
El del papel es un ciclo integrado y sostenible.
Los árboles producen madera fijando dióxido
de carbono y éste queda almacenado en el
papel. Con la recuperación y el reciclaje
de los productos papeleros una vez usados, se prolonga
la vida útil de las fibras de celulosa obtenidas
de la madera, optimizando el aprovechamiento de
este recurso natural. Por otra parte, el papel usado
que no entra en el circuito de reciclaje (por no
ser apto como materia prima) puede ser empleado
como combustible, al igual que la biomasa y los
residuos del proceso de fabricación. De este
modo se cierra y equilibra el ciclo sostenible del
papel, que parte de una fuente renovable y natural
de materia prima.
El sector papelero formula su visión de la
sostenibilidad como la contribución decidida
del papel y las empresas que lo fabrican a la mejora
de la calidad de vida y al desarrollo sostenible
mediante la gestión forestal sostenible,
procesos productivos limpios y el reciclado continuo
de sus productos.
TECNOLOGÍAS LIMPIAS
Solo una mínima fracción de los
residuos generados por la industria papelera son
peligrosos, siendo éstos del tipo que genera
el común de las industrias: bombillas,
aceites, envases usados...
La mayor parte de los residuos del sector se producen
en el reciclaje del papel recuperado, que llega
a las fábricas papeleras mezclado con una
serie de materiales impropios: plásticos,
bolsas, grapas, arenas, orgánicos, etc.
Dichos materiales son rechazados en el proceso
de reciclaje, generándose entre un 10%
y un 35% de residuos no peligrosos: el residuo
del reciclaje, que es de 800.000 toneladas al
año.
La industria papelera trabaja en la gestión
de sus residuos, buscando nuevas vías de
reducción o valorización, como ocurre
con los utilizados como compost o con los residuos
del destintado que son reciclados, por ejemplo,
en la fabricación de ladrillos. El aprovechamiento
energético de los residuos de la industria
papelera tiene el potencial de mejorar la estructura
de combustibles del sector hasta en un 20%.
El sector ha puesto en marcha un proyecto de I+D
para poner a punto y demostrar la viabilidad de
una serie de tecnologías de valorización,
coordinado por el Instituto Papelero Español
(IPE), con el Centro de Investigaciones Energéticas,
Medioambientales y Tecnológicas (CIEMAT)
como socio tecnológico.
BENEFICIOS MEDIOAMBIENTALES
Para la fabricación anual de 1.894.000
toneladas de celulosa, el consumo de madera como
materia prima asciende a 5.858.000 m3, procedentes
de plantaciones de especies de crecimiento rápido.
Se trata de árboles de crecimiento rápido
cultivados con tal fin, por lo que lejos de contribuir
a la disminución de la superficie forestal,
la industria papelera contribuye a su incremento.
De hecho, gracias a la actividad del sector papelero
existen y se mantienen unas 400.000 hectáreas
de bosques de plantaciones.
En España hay 430.843 hectáreas
de pino insigne y 519.630 hectáreas de
eucalipto –que suponen el 2,8% y el 3,4%
de la superficie arbolada total. De esa superficie
cercana al millón de hectáreas,
unas 400.000 hectáreas se utilizan para
atender al consumo del sector papel.
Como grandes productores de madera, las plantaciones
forestales de especies de crecimiento rápido
son eficientes sumideros de CO2. La capacidad
de fijación de la superficie forestal posibilitada
por la actividad del sector papelero supone una
fijación anual equivalente a 7,5 millones
de toneladas de CO2.
ASPAPEL apoya la certificación forestal,
que garantiza que la madera de la que se ha obtenido
la fibra de celulosa con la que se fabrica el
papel procede de árboles gestionados sosteniblemente.
Beneficios medio ambientales
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