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Zonas de vacaciones.
Especialmente sensibles a la presencia masiva
de turistas y merecedoras por tanto de especial
atención son:
- Las playas. España tiene un amplio litoral
e innumerables playas. Muchas de ellas disponen
de servicios municipales de limpieza durante el
verano. Pero otras menos visitadas carecen de
ellos. Y prácticamente ninguna se mantiene
fuera de la temporada turística.
- Áreas de acampada, campings y destinos
de excursiones.
- Montes, bosques y rutas de senderismo. Se trata
de espacios aún más indefensos ante
la agresión del vertido incontrolado, por
la imposibilidad de una limpieza regular.
- Ríos y lagos. Receptores tradicionales
de vertidos incontrolados, por la falsa creencia
de que las aguas se ocuparán de deshacerse
de ellos.
Eventos al aire libre,
como ferias, conciertos, festivales, romerías,
actos deportivos y otros acontecimientos que atraen
a gran número de personas que inevitablemente
adquieren y consumen productos para comer y beber
y que generan residuos.
Autovías, autopistas
y carreteras. Los conductores consumen
durante el trayecto, tanto alimentos y bebidas
como tabaco y otros productos generadores de residuos.
Por desgracia, el gesto de abrir la ventanilla
para arrojarlos es demasiado frecuente. Además,
cada vez es mayor la oferta de productos que pueden
adquirirse en viaje, sea en las tiendas de las
gasolineras o en establecimientos de carretera.
Puntos de tránsito,
donde la gente se detiene por algún motivo,
como estaciones de tren, paradas de autobús,
colas para adquisición de entradas.
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