El vertido incontrolado (litter en inglés,
idioma que ha desarrollado un término específico
para este fenómeno) es la basura que no ha
sido depositada en los contenedores o papeleras
de los sistemas de gestión de residuos organizados.
El vertido incontrolado aparece en espacios urbanos
(calles, parques, aparcamientos o instalaciones
públicas), en las vías de circulación
(carreteras, autopistas) y en los espacios naturales
(campos, bosques, senderos, playas, riberas de
ríos y lagos). Se trata de residuos de
muy distinta naturaleza, tales como restos de
comida o bebida, envases de distinto tipo, periódicos
o colillas, por no hablar de objetos más
voluminosos.
En todos los casos,
el vertido incontrolado es un problema derivado
del comportamiento inadecuado de los ciudadanos.
Sin embargo, reviste incluso mayor gravedad en los
espacios naturales donde no alcanzan las infraestructuras
municipales de contenerización, las papeleras
o los servicios de limpieza.
Todos los residuos incontrolados constituyen
una agresión medioambiental. Pero en algunos
casos es particularmente lamentable su abandono
indebido. Como con los envases, para los que en
España se ha desarrollado desde 1998 un
importantísimo esfuerzo a fin de cubrir
todas las áreas urbanas con contenedores
(azul para el papel y cartón, verde para
el vidrio, y amarillo para metales, plásticos
y cartón para bebidas) y plantas de clasificación
que permiten reciclar todos esos residuos. La
no utilización de estas costosas infraestructuras
en un atentado contra el medio ambiente y un despilfarro
económico.
Qué
sucede con ellos.
Una vez producidos, y con
independencia de cómo
se han generado, los residuos
se mueven. El viento y otros
fenómenos atmosféricos
arrastran las basuras desde
donde fueron depositadas hasta
acabar en las cunetas, en
los setos, en los parterres
o en cualquier lugar. Ver
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