| Y ese comportamiento
será el mismo, tanto si se encuentran en
su lugar habitual de residencia como si están
de vacaciones o de viaje. Se trata, además,
de personas que educarán a sus hijos con
la debida corrección en cuanto a su comportamiento
cívico en esta cuestión.
El de los ciudadanos que no tienen una disciplina
firme ni una conciencia sólida de su responsabilidad
para con los demás y para con su entorno.
No se trata de personas que generen problemas
de desechos incontrolados por mala fe, sino por
comodidad: si no encuentran a su disposición
inmediata los medios para deshacerse correctamente
de sus residuos, no tiene particular remordimiento
en abandonarlos en cualquier parte. En cambio,
aprovechan dichos medios si los tienen a mano.
El de los ciudadanos recalcitrantes a cualquier
adaptación a modos de convivencia civilizados.
Son aquellos que vacían sin pudor el cenicero
del automóvil por la ventanilla, que desdeñan
las papeleras, y que consideran natural abandonar
todos los residuos generados allí donde
han consumido los productos o donde les resulta
más cómodo. Mantienen una actitud
de total indiferencia ante los esfuerzos de quienes
se comportan adecuadamente e ignoran los medios
puestos a su disposición para la gestión
adecuada de los residuos. Como es obvio, no se
preocuparán en formar como es debido a
la siguiente generación.
No existe un prototipo del generador de residuos
incontrolados. Se ha visto a gente de todas las
edades y condición social arrojando basura
indiscriminadamente: niños, jóvenes,
ancianos, hombres o mujeres. Desde el adolescente
que tira una botella o una lata vacía al
respetable adulto que vacía el cenicero
por la ventanilla de su coche.
Siendo esto cierto, también lo es que
existen algunas actividades o actitudes favorecedoras
del vertido incontrolado:
- Los ciclistas o peatones que no utilizan las
papeleras o no llevan bolsas para conservar sus
residuos.
- Los conductores que usan las carreteras como
vertederos.
- Los camiones con carga que no están debidamente
cubiertos.
- Las zonas de ocio con insuficiente dotación
de contenedores para depositar los residuos.
Algunas de las causas que ocasionan los comportamientos
indebidos son las siguientes:
- Falta de sentimiento de propiedad sobre los
espacios públicos, incluso sobre bosques
y playas. “No son míos, luego no
me preocupo por su estado”.
- Convicción de que no importa ensuciar
porque ya habrá quien lo limpie. “Eso
es cosa del Ayuntamiento”.
- Si ya hay suciedad, un poco más no empeora
la situación. “Qué más
da tirar mi basura si ya hay mucha”.
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